VOLVER A LAS BASES

 

Es tiempo de volver a las bases.



Si bien es una realidad que los tiempos han cambiado, y que la realidad actual es totalmente distinta a la de hace apenas 10 años, hay ideales y valores que perduran en el tiempo muy a pesar de las circunstancias.


Hace 15 años atrás, no teníamos redes sociales, por lo que nuestra concepción del mundo no era tan global.


Actualmente, ya immersos en la posmodernidad, hemos descubierto un nuevo mundo dentro de nuestro viejo mundo.


Nuestro partido no está exento de la voragine de cambios que se han presentado en los distintos órdenes de la sociedad.


Pero si algo hay que tener en cuenta, es que los ideales no pueden mutar, se deben adaptar a los tiempos que corren, sin perjuicio de la esencia de los mismos.


Me ha tocado escuchar y leer a correligionarios sosteniendo que, producto de la evolución, hoy día se puede ser herrerista y progresista al mismo tiempo, conceptos diametralmente opuestos. El "herrerismo progresista" no sería más que un vil oxímoron. Sería básicamente como decir, para poner un ejemplo gráfico, que se puede ser vegetariano y comer carne. 


Si bien Herrera hablaba de ideas aplicadas a sucesos de su época, el alma misma de sus postulados se mantiene, y es esa esencia la que tenemos que aplicar para interpretar nuestro presente.


Un ejemplo de esto es su anti imperialismo. Él se refería a EEUU como el imperio.

Hoy día, el imperio ya no es EEUU, sino las corporaciones multinacionales que buscan socavar nuestra soberanía nacional. La injerencia de estas corporaciones en nuestros asuntos de estado, en nuestra cultura, nuestras costumbres y hábitos, no es más que un claro ejemplo de imperialismo cultural, al que Herrera se opondría tajantemente.


Estas corporaciones extranjeras, vienen con el afán de imponernos políticas globalistas, y esto es, sencillamente, lo más opuesto al nacionalismo.

Nacionalismo que Herrera defendía como valor fundamental.

Cuando nos definimos a nosotros mismos, los blancos, como nacionalistas, no lo hacemos haciendo referencia al nombre de nuestra colectividad política.


El nacionalismo es la identidad cultural, histórica, social y política de un grupo de personas, que juntas hacen a lo que es la nación. Por lo tanto, el nacionalismo es la defensa de todo ese compendio de características.


No podemos ser nacionalistas y permitir que una agenda globalista diseñada por estas corporaciones extranjeras vengan a arremeter contra nuestra identidad.

Menos aún siendo herreristas.

Si así lo hacemos, estaríamos faltando a la esencia de ambas corrientes.


Es hora de volver a las bases. Barajar y volver a repartir.

Reordenarnos, y entender que los principios deben ser inamovibles.

De lo contrario nos estaríamos mintiendo a nosotros mismos, y deshonrando la memoria de nuestros héroes nacionalistas.

“Si quereis que la República viva largamente, volved con frecuencia a los principios que le dieron grandeza y prestigio". Luis Alberto de Herrera.


Stephanie Magliano. 

Dirigente de Unión Blanca Republicana. 

Comentarios

  1. Excelente planteo de la ruta de nuestro Partido Nacional. No podemos buscar el futuro sin saber de dónde venimos, los principios que hace al ser mismo. No se debe parecer sino que son tiempos de ser.

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