PEONAS DE LA ÉLITE
El movimiento feminista es moneda corriente en los últimos tiempos. Moneda que tiene dos caras.
Por un lado el radicalismo marxista, que se mueve en base al odio y el resentimiento.
Esa cara del feminismo ya todos la conocemos, y su principal motivación es lograr que las madres se desahagan de sus hijos antes que éstos nazcan, reivindicar su "derecho" a salir desnudas por la calle a cometer vandalismo, atacar las religiones occidentales, romper con los estereotipos y normas sociales y culpar a los hombres de todos los males que aquejan a la humanidad.
Pero por otro lado tenemos la otra cara, más discreta pero no menos peligrosa; la del marxismo solapado y disfrazado de liberalismo, cuando en realidad lo sostiene el estatismo y pasa a ser patrimonio de las derechas tibias y cobardes del mundo.
Este feminismo de élite se dice liberal, pero no se sostiene en pie sin la intervención y la financiación del Estado, el cual le destina dinero que obtiene en base a los impuestos. Y la palabra lo dice: impuesto es todo aquello que se nos impone sin que tengamos la más mínima opción de negarnos. Por lo tanto el Estado nos quita dinero para financiar estos movimientos sin siquiera pedir nuestro consentimiento previo.
Pero vayamos a lo que nos ocupa; las peonas de la élite son las jóvenes funcionales al feminismo de la derecha tibia y cobarde que acoge en sí al marxismo solapado para quedar bien con dios y con el diablo.
Las peonas no son más que muchachas recién salidas al mundo que creen que los únicos problemas de las mujeres son los que ellas mismas se inventan desde sus burbujas, o los que la élite quiere que crean.
Estas chicas seguramente nunca salieron de sus lindos barrios a darse de cara con la realidad.
Las mujeres uruguayas tienen serios problemas reales; y déjenme decirles que la pobreza es la que determina la falta de oportunidades y la desigualdad.
Hay mujeres que viven en casitas de chapa. Sus hijos juegan y muchas veces hasta duermen, sobre piso de tierra. En invierno, si las paredes son de madera, no pueden más que cubrirlas con algún nylon para intentar impedir la entrada del aire y el viento gélido.
Muchas de ellas no tienen saneamiento y están expuestas a un montón de enfermedades.
Estas mujeres generalmente son mamás de numerosos hijos.
Mujeres que no pudieron acceder a estudios, mujeres que para darles de comer a sus niños, muchas veces no encuentran más opción que prostituirse.
Mujeres que viven en ambientes de mucha violencia y no pueden escapar por no tener los medios para hacerlo.
¡Despierten peonas!
A estas mujeres no les van a cambiar la vida modificando el lenguaje. Eso de ningún modo las va a incluir en una sociedad que muchas veces ya las excluyó desde que llegaron al mundo.
Estas mujeres no van a tener una vida más digna, ni van a salir adelante porque en el Parlamento hayan más bancadas para mujeres. A estas mujeres poco les importa la política, lo que les importa es poder asegurarles un plato de comida y un abrigo a sus hijos.
Los problemas de las mujeres uruguayas son muy distintos a los que les muestra la élite para la cual operan como tontas útiles.
Esa élite es la que quiere asegurarse lugares de poder a la fuerza, porque sabe que no tiene los votos para llegar democraticamente.
A la élite feminista no la quiere la izquierda, y mucho menos la derecha.
No tienen nicho al cual dirigirse para obtener los votos que la lleven al poder.
¡Entonces recurren a ustedes!
Para que con convicción militen por causas sin un justo sentido.
¡Y ustedes piensan que están haciendo una revolución por Twitter y por Zoom!
¡Qué engañadas están!
Salgan, recorran, observen.
Uruguay es grande.
Visiten un asentamiento, un merendero, una policlinica barrial. Dense de cara con los problemas reales de miles de mujeres.
Ustedes piensan que están cambiando el mundo, cuando en realidad están siendo usadas para una causa elitista que favorece a unas pocas.
Si quieren igualdad empiecen a mirar por las de más abajo.
¡Despierten peonas!
Stephanie Magliano
Dirigente de Unión Blanca Republicana

Excelente trabajo. También el anterior, "Volver a las bases". Adelante!
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