Feminismo estatal.
Siguiendo nuestra línea de liberalismo económico, creemos que el camino para poder vivir mejor, sin la soga al cuello, es achicar el Estado para poder reducir los impuestos, y por ende vivir en un país más barato, donde comer, alquilar, comprar o emprender no sean una odisea.
Si nos ponemos a pensar, la casta política y el aparato estatal representan un enorme gasto para nuestros bolsillos.
Nuestros parlamentarios perciben el doble que los parlamentarios europeos.
Tenemos organismos y ministerios que solo sirven para el clientelismo político, o para alimentar e imponer alguna que otra ideología nefasta.
Es el caso del INMUJERES.
Desde allí nos obligan a financiar el feminismo (enquistado en el Estado), y la perversa ideología de género, con cuales la mayoría no comulgamos, pero aún así debemos sostener a base de impuestos.
Estas ideologías han destruido la familia, y por ende la sociedad, en algo que ya no tiene un fácil retorno.
Tenemos allí un montón de cargos políticos para pagar meramente favores electorales.
Debemos financiar la propaganda política personal de su directora, Mónica Bottero, y costear sus viajes a Europa y sus cenas costosas con otras feministas que no bajan de 80 mil pesos, así como los constantes cursos en perspectiva de género y lenguaje inclusivo que imparten en las secretarías de género que impusieron en todos los organismos del Estado.
También se han metido en la educación de los niños más vulnerables, creando en 2008 un manual para los centros CAÍF, dónde en conjunto con el INAU, (quién debería proteger a los niños) buscan educarlos en perspectiva de género, induciendolos de manera lúdica al cambio de roles. Estamos hablando de pequeños de dos años en adelante.
Ese manual, con este gobierno, sigue vigente.
Luego tenemos un MIDES, muy preocupado por saber cuántas personas no binarias hay en nuestro país.
¿Acaso será para ayudarlos a tratar su disforia de género? Definitivamente no.
De cada $10 que ingresan al MIDES, $7 son para mantener su estructura y los sueldos de sus empleados.
¿Por qué no cerramos esos organismos y ministerios que no sirven más que para generar un gasto?
¿Por qué tenemos que financiar ideologías con las que no comulgamos y que nos van destruyendo a nivel social?
¿Por qué mejor no reducir gastos para que esa reducción se vea reflejada en los bolsillos de los ciudadanos, bajando el costo de vida?
La Unión Blanca Republicana se compromete a trabajar en pos de todo ello.
Stephanie Magliano
Presidente de Unión Blanca Republicana.
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